CAUSALIDAD Y EXPLICACIÓN
1.- INTRODUCCIÓN:
1.1 Criterios y Conceptos que se aplican.-
Desde
épocas primitivas, el hombre ha pretendido asignarle una causa a cuanto existe,
comienza a existir o deja de hacerlo, inventàndose mitos para ello, surgiendo
así las creencias y religiones para satisfacer el ansia de satisfacciones
causales. Para esa tarea han surgido numerosos modelos causales de la
explicación que a la larga han llegado a unificarse porque cada uno de ellos
ofrece un modo razonable de analizar la explicación siendo además compatibles
con la explicación científica.
Sobre
ella diremos:
Explicación,
del latín ex plicare, etimológicamente viene a significar el hecho de desplegar
lo que estaba doblado (plegado), suponiendo que, aunque está, es latente, no es
visible o perceptible a la luz de la razón.
La explicación
suele referirse al hecho de dar razón, es decir, hacer patente el qué, por qué,
para qué, y el cómo de las cosas y de los sucesos del mundo.
La realidad se manifiesta
al conocimiento humano como un proceso en el que aparecen ciertas unidades,
como sucesos o cosas implicadas cuyo conjunto forman el mundo, o un determinado
aspecto o conjunto del mismo. Explicar un suceso o una cosa es poder expresar
mediante el lenguaje, los conceptos, causas, descripciones, génesis o leyes,
que lo engloba coherentemente como elemento de un conjunto o clase.
La explicación
perfecta supone la posibilidad de obtener un conocimiento objetivo, es decir de
la misma forma para cualquiera que realizara las mismas operaciones o
entendiera el mismo discurso o concepto. Tal es la base común sobre la que
asentamos la racionalidad humana y la posibilidad de un lenguaje común.
Es conveniente que las explicaciones
manifiesten una conexión lógica entre lo que explica y lo explicado, pero el
interés científico radica en que, además, pueda señalarse algún tipo de conexión causal. Esto lleva a discutir
el problema de la causalidad, lo que no es demasiado sencillo.
Desde el punto de
vista filosófico, la causalidad es la relación que se establece entre dos
sucesos temporalmente simultáneos o sucesivos cuando el primero (causa) produce
el segundo (efecto).
2.-
Delimitación del tema, relación y antecedentes
La idea central
del modelo causal de explicación es que “explicar un acontecimiento es
proporcionar información a cerca de su historia causal”. La explicación sin
embargo, no debe informar a cerca de la historia causal completa, ya que ésta
incluye una multitud de otros acontecimientos y la mención a todos ellos no
solo no es necesaria sino que sería incompatible con una buena explicación.
Quienes reinvindican el carácter objetivo de la explicación causal aceptan que el contexto determina qué parte
de la historia causal es la explicativamente relevante.
La explicación
causal es objetiva porque, si se tiene éxito en la reconstrucción de una noción
objetiva de causalidad, los antecedentes causales que el contexto pragmático
determina como explicativamente relevantes en dicho contexto son parte de una estructura
causal objetiva. Así el carácter óptico u objetivo no se pierde por reconocer a
la vez la naturaleza intrínsecamente epistémica y pragmática de la explicación.
Cuando revisamos
la historia de la filosofía, encontramos diferentes nociones de causalidad que
se han ido modificando conforme se ha producido el desarrollo de la ciencia.
Aristóteles distinguió
cuatro clases de causas tomando como ejemplo una estatua:
Causa material: el mármol para una
estatua
Causa formal: es la idea de la deidad o
del hombre representado por la estatua.
Causa eficiente: es la acción del
artista sobre el mármol.
Causa final: el fin para el cual se
hace la estatua (ornamentación).
Esta idea prevaleció durante la Edad Media. En el
siglo XVI sobrevino un cambio en el concepto de causalidad, Galileo estableció
la doble idea de causa como sucesión temporal y como necesidad racional. Hobbes
guardó solamente la primera, pero Descartes, Spinoza y Leibniz, guardaron tan
sólo la segunda idea, la de la necesidad racional.
En el siglo XVII
se produce la segunda gran etapa en la historia de la idea de causalidad que
solo consideró la causa formal y la eficiente. Descartes considera el término
causa como equivalente al de razón y Leibniz dice que las causas se toman de la
razón que hay que dar a los fenómenos.
Según Hume, es
solo por obra de la fuerza de nuestra imaginación por lo que pensamos que hay
en la causa una fuerza que produce el efecto; lo que hay que guardar del
concepto de causalidad es simplemente la idea de la regularidad de ciertas
sucesiones.
En el siglo XVIII
, con D’Alembert y Maupertuis, Laplace y Lavoisier, se llegó a identificar la
idea de causalidad con la de ley y de función matemática. A mediados del siglo
XIX, Comte afirmó que el modo positivista de pensar se caracteriza por la
destrucción de la idea metafísica de causa y su sustitución por la idea de ley,
de relación entre los fenómenos.
Para Kant el
tiempo es absolutamente esencial a la causalidad. Sostiene que siempre hay una
distancia, por pequeña que sea entre al causa y el efecto. Su concepción no
está justificada por la observación, sino por la aplicación a la experiencia de
una categoría del entendimiento.
Partiendo de las
cuatro causas aristotélicas y pasando luego por la causa eficiente interpretada
como formal, ha ido el espíritu humano
desde aceptar solamente la causa eficiente hasta transformar la idea de causa
en la idea de ley aún hasta transformar la idea de causa en la idea de ley aún
hasta transformar la idea clásica de ley en la idea estadística de ley, que
casi no deja lugar a la consideración de causas particulares, al menos en los
fenómenos elementales, microscópicos.
Hay tres
cuestiones que deben distinguirse: la naturaleza de la idea de causa, la
cuestión de su origen y la cuestión de su valor.
En cuanto a la
naturaleza de la causa Hamelin nos dice que no debemos identificar la causa con
la causa material, ni con la causa formal, porque ésta identificación
implicaría la negación del elemento temporal de la causalidad. Establece una
diferencia temporal entre causa y efecto. La causalidad es la expresión de una
interrelación en el tiempo y en el espacio.
Con respecto al
origen de la causalidad, Berkeley no dice que ella tiene su origen en nosotros
mismos como seres que sentimos más bien que como seres que pensamos. Según
esto, nos aprehendemos como seres capaces de querer y de obrar por medio de lo que
llama noción, a diferencia de idea. Pero, según Hamelin, no hay más causalidad
en nosotros que en el mundo exterior. Es decir la consideración del mundo
exterior tiene también una fundamental importancia.
Si sólo existiesen
los objetos o el espíritu, no aparecería la causalidad, para tener la idea de
causalidad, necesitamos estar en el punto donde se encuentran dos mundos.
3.- ANALISIS DEL TEMA
El problema de la
causalidad es campo de una enconada lucha entre materialismo e idealismo. El
materialismo defiende la tesis de que la causalidad posee un carácter objetivo
y universal, considera los nexos causales como nexos de las mismas cosas, los
cuales existen fuera de la conciencia e independientemente de ella.
El idealismo
subjetivo o bien niega en general la causalidad reduciéndola a una mera
sucesión de sensaciones habitual para el hombre (Hume), o bien, reconociendo
que la causalidad constituye un nexo necesario, estima que el sujeto
cognoscente la aporta al mundo de los fenómenos (carácter apriorístico de la
causalidad, Kant). El idealismo objetivo puede reconocer la existencia de la
causalidad independiente del sujeto cognoscente, pero ve sus raíces en el
espíritu, en la idea, en el concepto, a los que considera independientes del
sujeto.
El materialismo
dialéctico no sólo reconoce el carácter objetivo y universal de la causalidad,
sino que además rechaza la visión simplista de la misma, en particular la
contraposición –característica de la metafísica- de causa a efecto y viceversa,
a los que considera como momentos de una interacción en la cual el efecto,
determinado por la causa, desempeña a su ver un papel activo, ejerciendo una
acción inversa sobre la causa.
Como se señala al
inicio de este trabajo, el hombre desde el inicio ha buscado darse a sí mismo
una explicación, atribuyéndole una causa a todo lo que existe.
Aristóteles partió
de la definición de ciencia que ha dominado nuestro mundo intelectual durante
más de 2 milenios: “hacer ciencia es conocer por causas”; “el objeto de nuestra
búsqueda es el conocimiento, y el hombre no cree que sabe una cosa, hasta que
ha entendido su “por qué”, no podemos conocer la verdad prescindiendo de la
causa.
Comte acuñó la
frase: “la vana búsqueda de las causas”. La razón por la que la física ha
dejado de buscar las causas es por que no existen. La ley de la causalidad como
mucho de lo que se da por bueno entre los filósofos es una reliquia del pasado
que sobrevive, como la monarquía por que se supone erróneamente que no hace
ningún daño (Bertrand Russell).
Pero resulta
interesante enfrentar, en un trabajo como este, a defensores detractores de la
causalidad para dar idea del interés del problema.
¿Qué se entiende
por causalidad?¿Cómo se define y se formula? De todas las opiniones o
posiciones de los autores sobre causalidad, existen 3 opiniones fundamentales:
1.- La causalidad
es un principio del ser, un modo de ser, (vinculación necesaria y temporal) de
las cosas.
2.- La causalidad
es legalidad, una ley científica basada en
una generalización inductiva a partir de la experiencia y en el que se
apoya un alto índice de predectibilidad garantizada por esas experiencias
inductivas de invariabilidad de hechos.
3.- La causalidad
es un postulado apriórico (sintético a priori), un supuesto previo y una
condición de la naturaleza de lo mental (razón) para el conocimiento de las
cosas, que no puede justificarse por simples generalizaciones empíricas: la
causalidad es imposición que lo mental ejerce sobre las cosas.
Ninguna de estas
posturas puede defenderse hoy con exclusividad y globalmente y por supuesto
unas menos que otras; sin embargo hay patrones que están y se mantienen en las
concepciones de los teóricos actuales, pero con otro estilo.
La importancia del
tema actualmente es consecuencia sobre todo de la aparición de la mecánica
cuántica (mecánica ondulatoria) que es una de las ramas de la física que
explica el comportamiento de la materia. Su campo de aplicación pretende ser
universal, pero es en el mundo de lo pequeño donde sus predicciones divergen
radicalmente de la llamada física clásica, que por oposición exigió una
revisión de los conceptos básicos de la física, entre ellos y fundamentalmente
el de la causalidad, la cual viene formulándose hace decenios en la encrucijada
entre el determinismo clásico y el indeterminismo cuántico, desde el momento
que se descubrieron hechos que claramente no encajan en la teoría causal
clásica.
Por ello considero
que el planteamiento hecho por Mario Bunge, es el mas acertado respecto a la
causalidad y a la cual asimilo el análisis en este ensayo, pues adopta una
postura un tanto ecléctica, sabiamente va quedándose con lo mejor y criticando
el resto de cada opinión histórica sobre el tema, así en su trabajo
“CAUSALIDAD” señala que la causación (eficiente y extrínseca) es solo una entre
varias categorías de determinación ( ).
De igual modo señala “El blanco de mis críticas no será el principio causal,
sino tan solo la tesis de que la causación es la única categoría de
determinación” ( ); por ello podemos
resumir el pensamiento de Bunge sobre la causalidad en que hay otros tipos de
producción legal de determinación como los estadísticos, teleológicos,
dialécticos, por lo que la causalidad no es el único tipo de producción y
aunque el principio de causalidad es una forma restringida de determinismo,
forma parte del motor filosófico de la investigación científica.
Cuando se afirma
dogmáticamente la extensión universal de la causalidad, se comete un error,
pero siempre que se le admite como hipótesis de trabajo y como primera
aproximación se encuentra algo, a veces una falta de causalidad que responde a
una forma mas rica de determinación. Bunge, nos va demostrando persistentemente
que la causalidad es solo una categoría de la determinación y relativiza su
valor, tanto cuantitativa como cualitativamente al analizar cómo la explicación
idealista, ni la positivasta ni la clásica tienen toda la razón pero sí todas
la tienen un poco.
En ese sentido
citando a John Stuart Mill quien señalo en su libro “Utilitarismo” “la actitud
correcta y progresista es admitir la grata circunstancia de que la ciencia ha
avanzado hasta un punto tal que sin prescindir por entero del principio causal,
le ha asignado un lugar en el contexto mas amplio del determinismo general,
lugar que no es ni el principal ni el mas insignificante”.
En ese sentido, Mario
Bunge nos dice que la relación causal es solamente una forma entre los muchos
tipos de determinación que puede haber, no es más que una aproximación, se nos
presenta como una especie muy restringida de determinación y a la sumo como un
nexo que está lejos de ser universal. Se le puede admitir como hipótesis de
trabajo y como primera aproximación. La causalidad no vale como explicación en
todo problema de determinación, pero siempre es una buena aproximación primera
a la explicación de los hechos y una hipótesis de trabajo positiva para la
ciencia.
En esa orientación
y recogiendo las propuestas actuales tenemos el modelo Unificacionista que representa un planteamiento prometedor de
análisis de la explicación científica, que recoge lo mejor de las anteriores
evitando sus deficiencias. El mayor problema que tiene se deriva de su eventual
generalización a todo tipo de explicación incluida la explicación no
científica, es decir, la ordinaria. Por un lado nuestra noción de explicación
es tal que hay un núcleo conceptual común compartido por las explicaciones
científicas y precientíficas, por otro está la noción de explicación científica
como subsunción teórica, parece difícilmente extrapolable a las explicaciones
precientíficas que carecen de la complejidad teórica propuesta.
Lo mas importante
de todo lo señalado, no es haber mostrado que la causalidad es una idealización
abstracta sin mas realidad ideal ni ontológica que la que pertenece a un
instrumento de una metodología
descriptiva del mundo. Así dada su calidad de instrumento es reexaminar
incesantemente la comprobación de su validez es en lo único en que consisten
para desempeñar esa función en la que consiste: describir. La causalidad no consiste en otra cosa que
esa y su definición no puede ser precisa: los conceptos físicos operan y en esa
operación y por ella se definen absolutamente.
BIBLIOGRAFÍA
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